Qué pueden hacer jóvenes y adultos para disfrutar del buen tiempo sin correr riesgos.
 
 
“El Sol es necesario en nuestra vida, porque cumple funciones importantes. El problema es que se incorporó el hábito de tomar Sol en forma irresponsable. Especialmente, por tomar sol sin protección y en los horarios que no son convenientes”, afirma la doctora Guadalupe Pallotta, médica oncóloga (MN 40428), integrante de la Asociación Argentina de Oncología Clínica.
 
 
Melanoma, una epidemia
Hay que dividir el cáncer de piel en melanoma y no melanoma. El melanoma en sí está asociado a la exposición violenta al Sol. Es decir, las quemaduras por la exposición solar.
En cambio, el cáncer de piel no melanoma comprenden al epidermoide y al basocelular que están asociados a la toma de Sol durante mucho tiempo. Por ejemplo, la exposición laboral de los trabajadores rurales o deportistas.
En el mundo, hoy, el melanoma es una epidemia. Hay países y etnias que lo sufren mucho más. Por ejemplo, la gente de piel muy blanca, nórdicos o los inmigrantes europeos en Australia..
“La gente tomó más conciencia. Entonces, el diagnóstico es precoz. Ese es un aspecto positivo. A partir de mi experiencia en el Hospital Italiano, hay una proporción de 70 por ciento de melanoma curable”, dice la doctora Pallotta.
 
 
Recomendaciones básicas
- Usar protector, porque la intensidad del Sol es importante. Especialmente, las personas de piel muy blanca, o de ojos claros o los pelirrojos.
- Tomar Sol por la mañana temprano, de 9.30 a 10.30 horas y después de las 16.00 horas, dependiendo de la latitud y la altura donde se encuentre la persona. Por ejemplo, en la montaña, la exposición es mayor.
Hay casos que se presentan entre los 20 y 30 años. Por eso, una recomendación para los jóvenes es que hagan deportes bajo techo o bien cubriendo el torso, siempre en los horarios indicados.
“A las personas jóvenes, al no estar casados o en pareja, se les descubre melanomas de mayor tamaño en la espalda, porque son lesiones menos visibles, y no se ven en estadíos más tempranos”, concluye la doctora Pallotta.